El Real Madrid superó una nueva prueba y, gracias a la enésima remontada, consolida su liderato. Recién empezada la segunda vuelta, el equipo de José Mourinho aventaja ya en diez puntos a su perseguidor, el Barcelona, cuyo entrenador, Pep Guardiola, asegura ya que antes que en la Liga BBVA el equipo debe pensar en la competición europea.
Arrancó fuerte el Madrid, pero se adelantó el Levante. Apenas había transcurrido un minuto cuando Benzemadio el primer aviso: un trallazo desde la frontal que se marchó alto por poco. Sin embargo, el primero en acertar fueCabral. El Madrid volvió a encajar a balón parado, como tantas veces en los últimos partidos. Farinós sacó una falta y Ramos prolongó en vez de despejar, lo que aprovechó Cabral para cabecear pegado al palo.
El partido se convirtió entonces en un asedio sobre el área de Munúa. Cualquiera que no mirase el cronómetro, podría pensar que se disputaba ya el minuto 90. Aún así, el Madrid tardó en acertar e incluso estuvo a punto de toparse con un marcador más desfavorable. Le salvóCasillas en el minuto 26, cuando Koné sirvió un magnífico balón en profundidad para Iborra. El portero sacó con las piernas el remate.
Justo antes del descanso, el propio Iborra bajó con el brazo un balón por el que pugnaba con Sergio Ramos. El manotazo le supuso la segunda cartulina amarilla, además de penalti. Munúa jugó sus bazas psicológicas. Ofreció a Cristiano Ronaldo más espacio por un palo que por otro, y se movió bailando a un lado y otro de su línea de gol. El portugués, impertérrito, mandó le lanzamiento a la escuadra.
El Madrid se puso por delante a los cinco minutos del segundo tiempo. Higuaín, discreto hasta ese momento, tiró un desmarque en diagonal y, con un autopase, se fue de Ballesteros para sacar un pase a la cabeza de Ronaldo, que no perdonó.
El portugués repitió acto seguido y encarriló el partido con un gol descomunal. Con un golpeo fortísimo, hizo volar el balón rumbo al área de Munúa. El cuero cayó a plomo frente al portero uruguayo. Una folha seca estupenda que puso en pie al estadio.
Cuando el Madrid ya empezaba a recrearse, el Levante se reivindicó. En un contraataque aparentemente inofensivo, Óscar Serrano sacó un buen pase para Koné, que remató de cabeza a gol.
El tanto no hizo mella en el Madrid. Benzema recibió en el área, recortó a su defensor y sacó un disparo cruzado que acabó en gol.
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